☐ He entregado este emprendimiento a Dios en oración.
☐ Tengo un versículo guía que sostiene esta etapa.
☐ Reconozco que no empiezo desde mis fuerzas, sino desde el Espíritu.
☐ Puedo describir en una sola frase a quién sirvo y qué ofrezco.
☐ Esa frase no depende de modas, sino de un propósito real.
☐ Tengo escrito mi testimonio o la historia que da sentido a mi emprendimiento.
☐ Identifiqué el problema principal que resuelvo.
☐ Diseñé una solución inicial que ya puedo entregar.
☐ Definí un precio justo, aunque sea simbólico, para validar el intercambio de valor.
☐ He calculado mis gastos + un sueldo mínimo.
☐ Sé cuántos productos/servicios necesito vender cada mes para sostenerme.
☐ Decidí empezar con un producto/servicio rentable y enfocado.
☐ Dedico tiempo diario con Dios antes de tomar decisiones.
☐ Tengo una rutina mínima de acción para el negocio (1 cosa concreta cada día).